Cada ciudad tiene algo que la hace única y especial, algunas se
destacan por modernas, otras por antiguas, cosmopolitas, paradisíacas o
románticas. Este último, es el caso de Edimburgo, uno de esos lugares en el mundo cuyo
ambiente mágico y personal le dan un sello que la identifica.
Pequeña y dueña de monumentos hermosos y rincones que rebosan
encanto, la Capital de Escocia es el destino perfecto para aquellos
viajantes que disfrutan las historias de fantasmas, es que los paseos por las
calles adoquinadas, callejones estrechos y el
castillo que se levanta en lo más alto de la colina, recuerdan a una película
de terror.
El Castillo
de Edimburgo, se alza en un afloramiento rocoso y domina desde allí el
paisaje de la ciudad, ofreciendo a los turistas unas vistas panorámicas de lo
más increíbles de toda la urbe. Sin lugar a dudas desde aquí los viajeros podrán llevarse los mejores retratos.
También se puede disfrutar de un paseo por la Royal
Mille para llegar
hasta el palacio de Holyrood House, y será posible perderse
andando por las estrechas edificaciones de la Old Town; es que Edimburgo es una
ciudad ideal para llevar a cabo largos paseos.
Extensos parques y deliciosos jardines
engalanan la ciudad, como los jardines
de Princes Street o el Jardín Botánico. Allí dejar pasar el tiempo respirando
el aire puro del campo y relajarse durante horas es el plan ideal para
cualquiera, sobre todo para aquellas parejas de enamorados que visitan la ciudad.
También y para completar solo algunos
de los muchos entretenimientos que Edimburgo propone, se puede organizar una
excursión hasta los Lothians, donde las casas antiguas, los castillos de
cuento, las capillas medievales y los pueblos y aldeas históricos te hacen
viajar en el tiempo.
Sencillamente Edimburgo se convierte en una experiencia
deliciosa, única e inigualable para el viajero.
¿Quieres vivir este capricho tu
también?.

