Si
te encanta ir de compras, Glasgow es tu ciudad. Poco más se puede
hacer en esta ciudad, más que dejarse encandilar por las hileras
de tiendas y escaparates que uno encuentra en todas y cada una de
las calles. Parece mentira que apenas a una hora de viaje encontremos
su vecina Edimburgo,
puesto que a parte de pertenecer a Escocia y que la gente habla en
inglés, poco tienen en común. Lo primero que te dan nada más
llegar a la ciudad es un plano con todas las tiendas visitables.
Cualquier cosa que busques probablemente la encontrarás aquí.
Sin
duda esta ciudad es una de las muestras más evidentes de lo que
supuso la industrialización para un país como es el Reino
Unido. Son muchos los contrastes que vemos entre los grandes
edificios de la burguesía y los barrios obreros. Tal vez sea un
turismo diferente, y una historia menos conocida. El mejor modo de
ver contrapuestos estos dos mundos es dar un paseo cerca del río y
comparar desde los variados y diferentes puentes que unen la ciudad.
Otro
aspecto que tal vez sea desconocido de esta ciudad es que ha sido
escenario de algunas películas
como Trainspotting
o Querido Frankie (ambas cintas muy recomendables), que, aunque no presten una
especial atención a sus calles, uno no deja de reconocerlas cuando
visita Glasgow.
Como
muchas otras capitales europeas, Glasgow también presta atención al
arte y la cultura, y también podemos
visitar algunos de sus museos, como la Galería de arte moderno
(Gallery
of Modern Art) o la galería de arte Kelvingrove (Kelvingrove Art
Gallery and Museum).
A
nivel gastronómico
la cocina escocesa no presenta muchas diferencias respecto la
inglesa: más allá de las sopas no encontramos demasiado para
degustar. Es por ello que cuando recorremos Glasgow es altamente
difícil encontrar restaurantes dedicados a la comida autóctona y
excesivamente fácil dejarse caer en un italiano, un francés... o
incluso un restaurante español. Sin duda una curiosidad muy
interesante, la del “restaurante andaluz” que podréis encontrar
muy cerca de la estación central de trenes, puesto que los platos
suenan a España, pero sus gustos saben a Inglaterra.