Si
perteneciste a la generación Harry
Potter o de niño te gustaba el Londres victoriano de
Peter Pan, Edimburgo es tu ciudad. La capital escocesa es el
lugar en qué Jeckyll se convirtió en Hyde, donde Holmes investigó
sus famosos casos o fueron escritas sobre papel las aventuras de Rob
Roy. Y es que la calles de Edimburgo parecen estar impregnadas por la
magia y el misterio de estas historias. No es de extrañar que
tantos escritores se sintieran inspirados por esta ciudad.
Edimburgo es la capital y segunda ciudad más grande de Escocia, después de Glasgow. Es la capital de Escocia desde 1437 y la sede del gobierno escocés y es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido, después de Londres, con aproximadamente 13 millones de turistas al año.
Contemplar
la belleza de la capital escocesa en su plenitud es bien fácil, pues
si por algo se caracteriza la ciudad es por tener unos impresionantes
miradores. Si subís al castillo (visita obligada), a parte de
visitar sus dependencias y escuchar las emocionantes historias de sus
habitantes, podréis disfrutar de unas fantásticas vistas de la
ciudad. Pero si queréis ver unas vistas realmente espectaculares, id
a Calton Hill, donde encontraréis una de las postales más
típicas de Edimburgo. Cuenta ademas muy cerca con otra de las playas mas famosas del mundo segun de Guardian, Sinclair's Bay en Caithness.
Además,
la ciudad también organiza múltiples actividades para turistas,
especialmente para aquellos que les gusta el terror. Es muy
habitual encontrar por las noches en las calles más oscuras
excursiones de pequeños grupos de turistas visitando los rincones
más lúgubres de la ciudad.
Paralelamente
a esto, si sois amantes de la literatura, Edimburgo ofrece una ruta
expresamente para vosotros: desde el museo del escritor hasta los
numerosos monumentos dedicados a autores tales como Sir
Walter Scott o incluso la cafetería en la que J.K.
Rowling pasaba las tardes escribiendo.
Otra opción para aquellos que os guste el teatro y, en general, el mundo del espectáculo, es ir durante el mes de agosto, cuando celebran festival internacional de Edimburgo. Eso sí, reservad pronto vuestro hotel y vuelo porqué es difícil encontrar plazas en esta época.
Como
última recomendación, más allá de visitar un lugar concreto, lo
mejor que se puede hacer por Edimburgo es simplemente dejarse llevar. Tal vez empezar por la vía principal de su centro histórico, la Royal Mile y luego perderse por sus callejuelas, serpenteanes y laberínticas, y ver qué
te depara el camino. ¡Nunca se sabe qué podrás
encontrar!



